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Medicina Verde es un nuevo documental, el cual aporta una visión sobre la realidad del cannabis medicinal en Chile. Sigue la historia de la Fundación Daya, una ONG que después de haber recibido la autorización del gobierno, en 2014 estableció la primera plantación legal de cannabis medicinal en Latino América.

Medicina verde documental Chile
¿Puede el cannabis medicinal mejorar la vida de los que padecen enfermedades como cáncer cerebral y epilepsia?
El equipo que ha grabado ‘Medicina Verde: Revolución Chilena del Cannabis Medicinal’ ha seguido por seis meses los progresos del debate sobre la marihuana medicinal en Chile. La película incluye numerosas entrevistas y evidencia pros y contras de la legalización del cannabis para uso médico. Las entrevistas han sido realizadas a políticos y miembros del Congreso Chileno; científicos investigando los efectos de los extracto de cannabis para uso médico; los fundadores y cultivadores de la Fundación Daya y pacientes que se beneficiaron gracias a esta planta.
La película ha sido realizada por Geek Media, dirigida por Diego Estay y producida por Paradise Seeds.

 

Fuente: Cáñamo

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Estiman que el cannabis será el cultivo más rentable de Colombia

La decisión para legalizar el cannabis para uso medicinal en Colombia dependerá de los ajustes que se apliquen al borrador del decreto que está creando el Ejecutivo, texto que se filtró el 13 de noviembre a los medios de comunicación. El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, informó que el crecimiento del cultivo dependerá de la demanda internacional y de la regulación del Estado.

“El mercado de esos productos tiene un crecimiento exponencial en el mundo, por lo que estoy convencido de que va a jalonar de manera importante la actividad en la economía colombiana. Nosotros fuimos los reyes en la producción ilegal, ahora tenemos la oportunidad en la parte legal”, explicó Iragorri.

Por otro lado, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, opinó que la propuesta era adecuada y que el país podría convertirse en una potencia para suministrarle al mundo. “La demanda de marihuana ya es muy grande, el reto está en poder mantenerla dentro de las normas para que no se salga del plano de la salud, lo que implica un control muy complejo”, manifestó.

El presidente de DrugScience (formalmente el Comité Científico Independiente sobre Drogas), Jon Gettman, reveló que en Colombia la marihuana estimula más el mercado que el maíz y el trigo juntos (US$30.800 millones). Por lo tanto, es visto como el cultivo más rentable en la actualidad.

El director científico de Cannamedic, Camilo Borrero Martínez, cultiva, procesa y comercializa seis productos derivados del cannabis en su propio laboratorio. “La reglamentación es una oportunidad para grandes y pequeños, para proteger nuestra propiedad intelectual”, determinó Borrero, quien tiene años tramitando los permisos. Su empresa se creó en 2009 y es una de las 15 registradas en el país; sin embargo, lucha para que su producto sea visto como medicinal y no se compare con el del mercado negro.

El profesor de Toxicología de la Universidad Nacional, Jairo Tellez, advirtió que podrían haber problemas si personas naturales manipulan la planta. “Es como pretender producir antibióticos en casa”, dijo. De igual forma, el procuradorAlejandro Ordoñez y el presidente del Congreso, José David Name, desaprobaron la regulación del cannabis porque puede llegar a incentivar el uso recreativo.

Solo este año Colombia exportará US$2.200 millones entre el mercado de flores y el de plátanos. Se estima que si se llega a legalizar la droga, el negocio de la marihuana medicinal podría equivaler a ese comercio

Kamba Rembe: el pueblo paraguayo que planta y odia a la marihuana

A finales de mayo, la Secretaría Antidrogas de Paraguay (SENAD) descubrió 13 toneladas de marihuana en un carguero navegando a través del río Paraguay. El capitán del barco, alertado de que un fiscal lo escoltaba, se suicidó antes de llegar al muelle.

La marihuana decomisada del navío “salió de acá”, explica a VICE News un campesino que hace 17 años siembra, cosecha y vende cannabis en Kamba Rembe, una colonia agrícola de 4.600 habitantes perdida entre caminos de tierra roja en el departamento de San Pedro a menos de 200 kilómetros de la extensa frontera seca del Paraguay con Brasil.

El labriego dice que en el pueblo, nueve de cada diez consiguen su renta del cannabis. Este cultivador llegó a cosechar cinco hectáreas él solo. Siembra 10 kilos de semillas por hectárea y vende en su casa a cinco euros el quilo de marihuana prensada.

El ‘ladrillo’ lo llevan a la capital, Asunción. Pero también a las ciudades de Capitán Bado y Pedro Juan Caballero — fronterizas con Brasil —, a Encarnación — límite con Argentina en el Río Paraná — y hasta Uruguay o Chile.

En San Pedro, siete de cada diez hombres se dedican a la agricultura, la silvicultura, la caza, la agricultura o la ganadería. Kamba Rembe no es la excepción. Pero la falta de tecnología, de compradores honestos, el bajo precio de la mandioca y las extensiones de soja, donde trabajan pocas personas, no ayudan al desarrollo del campesinado.

La mandioca, uno de los orgullos de la colonia agrícola fundada hace 25 años, se vende a siete mil guaraníes, es decir a un euro, la bolsa de 70 quilos. Hace diez años casi la mitad de la población de San Pedro tenía alguna necesidad básica insatisfecha en su vivienda.

Uno de cada tres sampedranos estaba subocupado o desempleado. En esa época creció la plantación de cannabis. “Era la única forma de pagar a las financieras y los bancos”, destaca cerveza en mano un agricultor de cara curtida por el sol, nariz enrojecida por la bebida y uñas negras en manos ásperas.

La agricultura tradicional apenas aporta ingresos a los labriegos locales por lo que muchos han apostado por el cultivo de la marihuana. (Imagen por Guillermo Garat)

Primero la yerba mate dejó de ser rentable, luego el precio del algodón se fue al piso. La tecnificación del cultivo de maíz, tabaco y mandioca también golpeó a los agricultores locales. Apostaron por el sésamo y volvieron a perder. El precio bajó y los compradores les pagaron — les pagan — lo que quieren. Muchos pequeños productores volvieron a endeudarse.

“Los pequeños productores cosechan 1200 kilos de maíz por hectárea. Mientras que su vecino, que produce tecnificado, tira 8000. Además, en la chacra campesina hay plagas y enfermedades. El cannabis se ‘culturalizó’. Es como cualquier otra planta. Es el cultivo más rentable”, se lamenta a VICE News Marcelino Araní, educador popular de la Escuela Técnica Agraria de Kamba Rembe. “Hace tiempo que el cannabis está a la vista de todos, incluso de las autoridades”, destaca.

El jornalero rural, que en Paraguay trabaja con machete y azada, puede ganar hasta nueve euros por día durante la cosecha de cannabis que no requiere la última tecnología, sino manos. En el distrito de general Resquín, al que pertenece Kamba Rembe, jóvenes y adultos cultivan cannabis como en otras localidades de San Pedro y de los vecinos Amambay, Canindeyú, Concepción, departamentos fronterizos con Brasil donde el cultivo comenzó a finales de los años sesenta.

Abastecer al mercado suramericano

La demanda de cannabis paraguayo en Brasil es altísima. La Autoridad Fiscalizadora Internacional (JIFE), estima que el 80 por ciento de lo que se fuma en Brasil es paraguayo. También es el que se consume en el Mercosur, Chile y últimamente cruza el Chaco desértico hasta Bolivia.

La JIFE calcula que 6.000 hectáreas anuales se plantan en Paraguay. Las autoridades de la SENAD hablan de 7.000 hectáreas.

La última incursión de la SENAD en Kamba Rembe, se anunció en las radios locales. Los campesinos corrieron de las parcelas. “No buscamos detener al eslabón más débil. Cuando erradicamos es ostensible. Nos contactamos con las radios del interior del país”, explica a VICE News, Luis Rojas, director de la SENAD.

Era finales de agosto, época de cosecha, faltaban pocos días para cortar el “buche” [la flor]. Las hojas ya habían amarilleado y comenzaban a caer.

Los cultivadores sembraron una variedad llamada “mentolada”, que por sus cualidades organolépticas parece autofloreciente, se cosecha en tres meses y fue introducida en los últimos tres años.

Marihuana prensada de San Pedro. (Imagen por Guillermo Garat)

Con la clásica planta paraguaya, una sativa que alcanza dos metros sin esfuerzo, se obtienen unos 800 kilos por hectárea. Con la nueva semilla se pueden obtener hasta 2.000 y se cosecha tres veces por año. Además, el cannabis cada vez se esconde menos y convive con la huerta familiar, por lo que se ve y se huele.

Aquella última semana de agosto la policía antidroga no fue tan brutal como antes cuando, además de violencia de género, practicaban el robo de gallinas, chanchos y/o saqueaban las heladeras de un jornalero y su familia muerta de miedo.

Los niños no están tranquilos en la escuela cuando escuchan las aspas de los helicópteros o ven los camiones militares alborotar la calma pueblerina. “Los procedimientos eran muy temidos. Se creaba toda una psicosis, un problema psicológico para las criaturas”, rememora a VICE News René Noguera, director de la Escuela Técnica Agraria de Kamba Rembe.

Esta vez, la policía especializada entró en ciertas casas sin orden judicial. El cuerpo de elite robó cigarros, cerveza, carne y otros víveres a una despensa del pueblito. Fueron prepotentes, pero no golpearon, ni se llevaron a nadie detenido.

Los ‘antidrogas’ estuvieron unos días en la zona. A puro machetazo eliminaron 120 hectáreas de cannabis en unos días de trabajo. Es decir destrozaron el sustento económico de casi todo el pueblo.

Gabriel Dos Santos, dirigente del Comité de Desarrollo Sustentable de Kamba Rembe, tiene un tractor para dar vuelta la tierra de sus vecinos. Pero hace un mes que no lo mueve porque el pueblo está paralizado.”Tenés que ver lo que es el hambre, cuando hay fuego en la olla pero no hay carne”, lamenta a VICE News.

La realidad parece darle la razón. El 2 de septiembre, unos días después de la operación policial, 3.000 campesinos se reunieron en una hora para elaborar un plan de desarrollo y presentarlo al gobierno. Pararon el pueblo, llamaron a los medios de comunicación que llegaron con fotógrafos, micrófonos y cámaras.

Gabriel Dos Santos en su chacra de Kamba Rembe. Fue uno de los niños que ocuparon hace 25 años las tierras de la colonia. Hoy es su principal dirigente. (Imagen por Guillermo Garat)

El 3 de setiembre pararon el pueblo, educación, transporte y otros trabajos. Fue la primera comunidad que le puso cara al cultivo de marihuana.

El gobierno tuvo que responder. Una delegación gubernamental de veinte personas de traje y corbata se sentó en los pupitres de un aula. Enfrente, los campesinos con ropas teñidas de rojo como su tierra, hablaban de pasar a los cítricos, hortalizas, forestación, lechería y hasta gusanos de seda.

Los agricultores caminería, invernaderos, reforestar 800 hectáreas, tecnificar el cultivo de mandioca, innovar con la stevia e impulsar la caña de azúcar. También quieren aprender a gestionar las cuencas hídricas y proteger el suelo. Además anotaron necesidades en salud, vivienda y educación.

Después de la primera reunión, consiguieron 40 mil plantines de tomates, aunque faltan herramientas, tractores, media sombra y fertilizantes, están tratando de vender esa producción a un supermercado.

De sustento a ‘hierba maldita’

En Kamba Rembé nadie quiere plantar marihuana, le dicen “la hierba maldita”. Tampoco les interesa el debate de la legalización. El pueblo no quiere más marihuana, pero está en la encrucijada.

“Cuando termina un rubro económico hay dos opciones. O subsistir hasta vender la tierra o plantar cannabis. Si no el campesino vende la tierra y emigra. Así va desapareciendo la colonia”, destaca a VICE News el ingeniero agrónomo Noguera que trabaja en Kamba Rembe desde los años noventa.

Hubo un compromiso con el gobierno: habrá ayuda si terminan el cultivo de cannabis. El pueblo en asamblea, aceptó. El cultivador que llegó a cosechar cinco hectáreas él solo ya no planta. No quiere involucrar a la comunidad.

Noguera dice que algunos cultivadores podrían emigrar del pueblo, como pasó con Lima, un poblado que expulsó a los campesinos del cannabis que hace quince años se instalaron en Kamba Rembe y alrededores.

La marihuana “está mal, porque un joven puede perder su vida, su futuro y hasta su familia. Quedás mal con la sociedad, ya no te verá como un adolescente normal. Ya no te darán más trabajo. Quedarás aparte. No directamente, pero ya no te brindarán más oportunidades”, dice serio y sin gesticular a VICE News, Ángel Darío Villalba.

El joven de 19 años gusta de las hortalizas y sobre todo del tomate. Próximamente regresará de la Escuela Técnica Agrícola de Kamba Rembe.

Ángel Darío quiere un trabajo “digno” para su futuro cercano. “Si trabajás técnicamente”, la horticultura “puede dar más que el cannabis”, al menos así lo cree.

“Con el cannabis es un problema que la gente no sepa qué está tomando”

Manuel Guzmán lleva 20 años investigando las propiedades terapéuticas del cannabis, lo que le ha dado un estatus de referencia internacional. Son dos décadas estudiando sus múltiples efectos como agente antitumoral o ante enfermedades neurodegenerativas. Recientemente, compagina esta actividad con ser miembro de la junta directiva del Observatorio Español de Cannabis Medicinal. El jueves pasado participó en la presentación de la Plataforma Regulación Responsable, desde la que aboga por la regulación integral de esta sustancia para su uso tanto terapéutico como recreativo.

Manuel Guzman

¿Por qué es partidario de legalizar el cannabis?

Por dos cuestiones. Una es la medicinal. Cuando existe una regulación que se impone sobre la sustancia no va a haber un control de calidad, un acceso seguro, un seguimiento por los especialistas. Tenemos muchos impedimentos legales sobre la planta que impiden que la investigación básica y clínica avancen a la velocidad que me gustaría. Y hay muchos argumentos que apoyan desde el punto de vista científico-médico la apertura de estas posiciones sobre los preparados.

Desde el punto de vista recreativo —pero también de los derechos inalienables de cualquier persona al autoconocimiento e incluso la automedicación— cualquiera, de manera libre y responsable, debería tener la libertad de utilizar preparados de cannabis.

Soy partidario abierto de una regulación que permita la apertura en el consumo, utilización, de sustancias en general y el cannabis en particular. Debe ir asociado a la responsabilidad, a respetar los derechos de los demás y a la información responsable, objetiva y abierta por parte de las autoridades hacia cuáles pueden ser los perjuicios de cualquier sustancia.

¿Cualquier sustancia, no sólo el cannabis?

En una sociedad ideal, sí. Otra cosa es que habría que hacerlo poco a poco. Lo esencial es la información, la transparencia. Habría que ir haciendo programas de formación, pero en cualquier sociedad que se precie de ser libre sería un derecho de las personas, bajo programas de información y concienciación, saber qué se está tomando. Si uno va a fumar cannabis, que sepa qué porcentaje de THC tiene. Si se va a tomar MDMA, que no está mezclado con anfetamina, por ejemplo. Son políticas de acotar riesgos y abrir posibilidades.

¿En qué momento estamos en la investigación con el cannabis?

Yo pondría tres niveles de evidencia. Uno, con indicaciones más consolidadas y una evidencia sólida. Aquí hay dos aplicaciones: una es el dolor crónico. Es lo más claro y lo que más utilizan los pacientes. Hablamos de cuadros de artritits, fibriomialgia, migraña, dolor crónico, dolor neuropático… hay buenos estudios sobre los buenos efectos de los cannabinoides, tanto solos como combinados con otros analgésicos. En segundo lugar se utiliza para los trastornos del movimiento: espasmos, convulsiones, temblores, etc. En un segundo nivel, para el que hay evidencias aunque también para otros medicamentos, destacaría otros dos usos: el más clásico es la inhibición de nauseas y vómitos asociados a la quimioterapia. También está el aumento del apetito y la pérdida de peso masiva en ciertas enfermedades. Por último hay algunas indicaciones que pueden ser relevantes pero aún están en estudios clínicos tempranos. La que más repercusión ha tenido es el tratamiento de las convulsiones en epilepsias infantiles en niños en los que han fracasado otro tipo de fármacos.

¿Pero cómo se utilizan estos medicamentos? ¿Se dispensan a nivel oficial?

Hay un medicamento llamado Sativex que en España está aprobado oficialmente para la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple. En otros países está aprobado para el dolor neuropático y el dolor oncológico, pero aquí no. La mayoría de la gente toma aceite de cannabis. A veces no viene estandarizado, es una de las lacras de la prohibición. Es un problema que la gente no sepa qué está tomando. Es la diferencia entre que se lo compres a un narco o a un Estado. No sabes la composición, estabilidad, pureza, etc. La estandarización es totalmente necesaria. Cuando tomas un paracetamol tienes que saber si tiene 100 mg o 500. Obviamente hay que saber cuando se toma un aceite cuánto principio activo está tomando para tener una previsión de sus efectos.

Como investigador, ¿cómo le afecta la prohibición del cannabis?

La Organización de las Naciones Unidas tiene una serie de listas de sustancias psicotrópicas. En la Lista 1 están incluidos la mayoría de los principios activos de las drogas que consumimos normalmente. La OMS considera que son sustancias peligrosas, adictivas, sin valor terapéutico, y hay unas restricciones muy fuertes a investigar con ellas. Ahí está el THC, lo cual es absurdo en 2015, cuando en cualquier laboratorio u hospital hay cientos de compuestos más peligrosos. Pero la realidad es que hay unas regulaciones muy estrictas que hacen que los investigadores básicos necesitemos una serie de permisos especiales. Es farragoso. A las agencias que nos financian les echa para atrás el papeleo. En la investigación básica se solventa, pero en investigación clínica es complicado.

Luego hay cuestiones relacionadas con el estigma que tienen las plantas. Por estar en la Lista 1 se considera una droga de abuso y se ve con recelo la investigación y es difícil convencer a hospitales, compañías farmacéuticas, instituciones, etc. para que apoyen estos estudios.

¿Se han dedicado más esfuerzos y recursos a demostrar los efectos negativos en vez de a investigar sus propiedades terapéuticas?

Tradicionalmente sí, aunque ahora está balanceado más o menos. Se ha invertido un poco la tendencia. Ahora hay muchos estudios sobre los posibles efectos terapéuticos.

¿Qué papel juegan las grandes farmacéuticas en esta cuestión?

Hay una cierta relación de dos caras. Una farmacéutica quiere sanar para ganar dinero. Si ve que hay una opción de entrar en el mercado en alguna enfermedad con los cannabinoides lo va a intentar. El Sativex obviamente lo hace una farmacéutica, una inglesa llamada GW. No es una multinacional, pero sí una intermedia. Están floreciendo también otras pequeñas en otros países del mundo que empiezan a hacer sus preparados. La Big Pharma tiene por un lado la idea de que pueden ser compuestos interesantes y existe al menos un interés teórico. Problemas: las regulaciones que se manejan sobre el manejo de estos compuestos. En segundo lugar el estigma del cannabis más como droga que como fármaco. Otro problema es que las farmacéuticas quieren tener su compuesto patentado y protegido, y en el caso de la marihuana no se puede patentar porque son compuestos naturales. Las compañías deberían desarrollar sus propios derivados sintéticos, y se está haciendo, pero de momento no hay ninguna que haya superado a los compuestos de la planta.

¿Qué está investigando ahora?

Trabajamos en tres líneas. Una es sobre el cáncer: intentamos dilucidar si el THC y el CBD son compuestos antitumorales. Hemos visto que pueden tener efectos estos efectos en ratones y ratas, estamos haciendo estudios clínicos en algunos tipos de tumores para dilucidar si los cannabinoides aparte de paliar atacar los tumores. La segunda línea de trabajo es la posible utilidad de estos compuestos como agentes neuroprotectores en algunas enfermedades neurodegenerativas. Es una de las vías más activas en la investigación del cannabis. Y en tercer lugar estamos intentando estudiar los efectos negativos del THC en el desarrollo embrionario cuando se fuman grandes cantidades de cannabis en el embarazo.

El cannabis entra en campaña

“Vamos a regular el cannabis en 2017”. Así de rotundo se manifestó el pasado jueves Ramón Morcillo, portavoz de la plataforma Regulación Responsable, sobre la evolución de la situación legal de esta sustancia en España. “La legislación actual no ha conseguido sus objetivos: no ha reducido el número de consumidores, ni protege la salud pública al dejar el cannabis en un mercado negro en manos de las mafias sin control que propicia, precisamente, que los menores accedan a él”, argumentó Morcillo. La plataforma aboga por una regulación integral que incluya el consumo, la producción y la distribución para evitar errores de otros países. La regulación cuenta con el apoyo expreso de Podemos, Ciudadanos, UPyD y sobre todo IU, que la incluye en sus programas hace años. El PSOE está dispuesto a debatir la cuestión. El PP, adalid de las políticas represoras en esta materia en los últimos años, está en contra. “No se trata de dar barra libre, hablamos de que la sustancia la suministre el Estado con todas las garantías y no el Chapo Guzmán”, aclaró Araceli Manjón-Cabezas, exmagistrada y exdirectora del gabinete del Plan Nacional sobre Drogas. En España un 9% de la población consume cannabis de forma habitual, porcentaje que sube hasta el 17% en la cohorte de edad entre 17 y 35 años.

 

Fuente: El diario

Todo lo que debes saber sobre la legalización del cannabis en Uruguay

Uruguay , el primer país del mundo en legalizar la marihuana , inició oficialmente sus nuevas normas el martes.

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Después de cuatro meses de elaboración, las autoridades uruguayas han llegado con un plan integral para regular el comercio de marihuana.

Publicado la semana pasada, el plan establece un sistema para la producción y venta de marihuana recreativa y se  espera que el sistema esté en funcionamiento a finales de 2014.  He aquí un desglose de las nuevas normas.:

 

¿QUIÉN PUEDE COMPRAR?

La marihuana estará disponible para cualquier persona mayor de 18 años. Se venderá en las farmacias y los compradores autorizados por el estado tendrá que escribir su nombre en un registro nacional .

La marihuana sólo estará disponible para los residentes en Uruguay , lo que significa turistas no serán bienvenidos . Quienes deseen adquirirlo se limitará a 40 gramos al mes (o 10 gramos a la semana).


¿CUÁNTO COSTARÁ?

El precio de la marihuana legal será fijado por el gobierno , que ha puesto a las estimaciones de 20 a 22 pesos por gramo ( $ 0.87 – $ 1/gram ) . El objetivo es mantener el precio lo suficientemente bajo como para competir con el mercado negro .
¿Quién puede cultivar?

La marihuana será suministrado por 6 empresas privadas con licencias por parte del gobierno . Estas empresas tendrán que seguir reglas estrictas , y no se le permitirá elegir cuánto crezca o la ubicación de la operación.

Para empezar , 5 variedades de cannabis diferentes estarán disponibles. Cada nueva variedad de cannabis tendrá que ser registrado con el gobierno , lo que permite la circulación del producto para realizar un seguimiento. La fuerza del cannabis que se produce también tendrá un tope de 15 % de THC . El gobierno estima que se necesitarán 18 a 22 toneladas de cannabis al año para satisfacer la demanda.

Opcionalmente  las personas pueden elegir cultivar por sí mismos o unirse a un colectivo de cannabis. Los individuos pueden cultivar hasta seis plantas . Colectivos puede tener entre 15 y 45 miembros y crecer hasta 99 plantas. Tanto los productores individuales y colectivos deben estar registrados en el gobierno y puede producir no más de 480 gramos al año por persona .

¿LO QUE ES LEGAL?


Bajo la nueva ley de Uruguay, los consumidores de cannabis no pueden ser intoxicados durante el trabajo o mientras conduce. La ley también prohíbe el uso de marihuana en los taxis , autobuses , trenes , aviones y cualquier otro medio de transporte. La publicidad o promoción que no está permitido tampoco.


¿CÓMO SUCEDIÓ?

A finales del año pasado, el Parlamento de Uruguay aprobó una ley para legalizar y regular el comercio de cannabis. El proyecto de ley fue respaldada por el presidente Uruguayo José Mujica, quien firmó la ley en diciembre , por lo que Uruguay es el primer país del mundo en legalizar la marihuana.

A pesar lcontragolpe significativo, el presidente Mujica ha defendido con firmeza la medida alegando los fracasos de la prohibición y de los efectos negativos del tráfico de drogas y la adicción.

Mujica también dice que la nueva ley permitirá a Uruguay , un pequeño país con una población de sólo 3,3 millones de dólares, servir como un experimento para que los países más grandes para observar y tener en cuenta.

PASOS SIGUIENTES

Aunque las reglas finales para legalizar la marihuana recreativa se establecen ahora, el país aún tiene mucho trabajo por hacer en su puesta en marcha . La primera auditoría del gobierno de la ley será en agosto.

El cannabis medicinal también ha resultado ser más complicado que la marihuana recreativa. Aunque los científicos en Uruguay han acogido con satisfacción la oportunidad de estudiar libremente los efectos terapéuticos de la marihuana , todavía se están elaborando normas para la marihuana medicinal. Se espera que un conjunto final de normas sean acogidas este verano.